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Descubra el legado de Richard Nixon


Richard Nixon obtuvo su escaño en la Cámara de Representantes de los EE. UU. en 1946. En 1948, asumió el liderazgo como miembro del Comité de Actividades Antiestadounidenses y se encargó de investigar las acusaciones de espionaje contra Alger Hiss, quien había sido un espía de la Unión Soviética antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El caso convirtió al joven congresista en una figura nacional, así como controversial entre quienes aseguraban la inocencia de Hiss. Después de dos mandatos, fue electo para ocupar un lugar en el Senado de los EE. UU. En 1952, el general Eisenhower lo eligió como el candidato vicepresidente de su fórmula. Fue vicepresidente por ocho años y decide postularse a presidente en una elección contra John F. Kennedy. Después de perder contra Kennedy por una diferencia mínima en 1960, Nixon lanzó su candidatura sin éxito a gobernador de California en 1962. 


Después de un esmerado regreso político que asombró a sus amigos y enemigos políticos, Nixon fue elegido presidente en 1968 y ganó la reelección en 1972 por un margen histórico. Durante su mandato, le abrió las puertas a la República Popular de China, estableció la política de détente con la Unión Soviética, fundó las bases del proceso de paz en Medio Oriente y se dedicó a iniciativas internas que incluyeron establecer la Agencia de Protección Ambiental, lanzar la “lucha contra el cáncer” y trabajar para eliminar la segregación racial en las escuelas públicas en el sur. Realizó cuatro nombramientos en la Corte Suprema, que incluyeron al difunto presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist.


La guerra de Vietnam fue el evento central de los años en que Richard Nixon fue presidente, lo que influyó casi todos los aspectos de su política exterior e interna, lo que le generó mucha convulsión social y cultural, y que, finalmente, derivó en Watergate. 


Cuando el presidente Nixon asumió su mandato en enero de 1969, aceptó la responsabilidad de las vidas de 540,000 jóvenes estadounidenses que habían sido enviados a Indochina en virtud de las políticas de las administraciones de Kennedy y Johnson. Decidiendo no abandonar a un aliado ante cierta derrota de las fuerzas armadas comunistas de Vietnam del Norte, el presidente comenzó a retirar las tropas estadounidenses y, al mismo tiempo, fortaleció la capacidad de Vietnam del Sur para que se defendiera por sí misma y, según era necesario, hizo que Hanói pagara un precio importante por su agresión. Acciones como la incursión en Camboya en mayo de 1970, el bombardeo de Vietnam del Norte en mayo de 1972 y nuevamente en diciembre, salvaron las vidas de muchos estadounidenses y vietnamitas del sur. Las acciones de Nixon obtuvieron gran respaldo del público, pero también fueron severamente criticadas por el movimiento antiguerra, los prestigiosos medios de comunicación y el Congreso Demócrata.


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En enero de 1973, se firmaron los Acuerdos de Paz de París, lo que puso fin a la participación militar directa de los EE. UU. y preparó el terreno para el regreso de los prisioneros de guerra estadounidenses, muchos de los cuales habían sido torturados brutalmente por los comunistas. Al mismo tiempo, el bando estadounidense prometió seguir asistiendo a Vietnam del Sur con ayuda militar y económica, además de usar el poder aéreo si los comunistas violaban los términos de los tratados. La reciente investigación sugiere que, como resultado de las políticas de guerra de la administración de Nixon y sus tácticas en los tratados de paz de París, su objetivo de preservar la libertad de los habitantes de Vietnam del Sur y de Camboya se podría haber logrado completamente si Estados Unidos hubiera cumplido sus promesas después de firmar el pacto.


Un par de meses después de que finalizara la guerra, el presidente Nixon fue acusado de complicidad al obstaculizar la investigación del FBI sobre el escándalo de Watergate en junio de 1972. En una atmósfera política que fue más sarcástica aún debido al control democrático del Congreso, la tensión residual sobre Vietnam y la dificultad económica cada vez más grave y la falta de suministro energético, la investigación se amplió para incluir asuntos que variaban desde la conducta del presidente en la guerra de Vietnam hasta sus declaraciones fiscales de ingresos y los gastos en seguridad solicitados por el Servicio Secreto para las residencias personales del presidente Nixon y su mujer.


Después de que el Comité Judicial de la Cámara aprobara tres Artículos de Impeachment en julio de 1974 y la Suprema Corte ordenara la divulgación de las cintas de la Casa Blanca que parecían involucrar aún más al presidente en Watergate, él decidió renunciar el 9 de agosto de 1974, antes de la acusación de toda la Cámara y del juicio del Senado que hubiera tenido que enfrentar. A pesar de que, de acuerdo con la Constitución, tenía el derecho a un juicio en materia de pruebas, dijo que no quería que la nación se preocupara por Watergate durante los meses futuros. Su segundo vicepresidente, Gerald R. Ford, juró como presidente ese mismo día.


Durante Watergate y después de este escándalo, el Congreso redujo drásticamente la ayuda a Vietnam del Sur. A pesar de que sus tropas lucharon valientemente por meses con pocos recursos y sin la ayuda aérea de los EE. UU., Vietnam del Sur fue invadido en abril de 1975 por una invasión de Vietnam del Norte respaldada por la Unión Soviética. También cayó el régimen respaldado por los EE. UU. en Camboya y, a raíz de su victoria, el comunista Khmer Rouge mató a dos millones de camboyanos durante una campaña de limpieza ideológica.


Después de renunciar a la presidencia, el presidente Nixon y su mujer regresaron a su hogar en San Clemente, donde vivieron hasta que se mudaron a la Ciudad de Nueva York en 1980. En 1981, se mudaron al condado de Bergen, en el norte de Nueva Jersey.


Durante su retiro, el presidente Nixon viajó por los Estados Unidos y a decenas de países de Europa, Asia, África y Medio Oriente. En el otoño de 1985, inició un viaje de cinco semanas para recopilar hechos, y se reunió con los principales líderes de China, Japón, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Malasia, Tailandia, Birmania, Pakistán, Turquía y Gran Bretaña. En 1986, regresó a la Unión Soviética para reunirse con Mijaíl Gorbachov. Más tarde, los analistas reconocieron sus acciones para acercar a la administración de Reagan con los líderes soviéticos en su acuerdo final para limitar las fuerzas nucleares de rango intermedio en Europa. En octubre de 1989, durante su sexta visita a China, expresó públicamente la indignación del pueblo estadounidense con respecto a la revuelta de la Plaza Tiananmen durante junio de ese año.


En la primavera de 1991, después de su primera reunión con Boris Yeltsin en Moscú, se convirtió en un oponente directo de la ayuda al régimen de Gorbachov. Después de la caída del comunismo soviético a fin de año, Nixon defendió las rotundas medidas de los Estados Unidos y de sus aliados para respaldar la transición histórica de Rusia hacia la libertad política y económica. En el transcurso de este trabajo, escribió artículos, dio discursos, consultó con las administraciones de Bush y Clinton, y realizó visitas anuales a la Rusia no comunista a partir de 1992.


Escribió diez libros, todos fueron éxitos de ventas; ellos son los siguientes: Seis Crisis (1962), su biografía y, su último libro, Más allá de la paz (mayo de 1994). En 1985, se convirtió en el primer expresidente en ofrecer voluntariamente protección de por vida al Servicio Secreto, lo que le ahorró $3 millones por año a los contribuyentes.


El 20 de enero de 1994, durante las ceremonias en Yorba Linda que les brindaban homenajes a él y a los miembros de su gabinete en el 25.º aniversario de su primera asunción, anunció la creación del Centro Nixon, una división con programas independientes y con sede en Washington de la Fundación Nixon que estaba dedicada a promover sus principios de interés nacional liberal en política exterior.


Murió el 22 de abril de 1994 en la Ciudad de Nueva York y fue enterrado en el terreno de la Biblioteca Nixon en Yorba Linda, al lado de su primera dama, el 27 de abril de 1994. Los panegiristas de su funeral estatal fueron el presidente Bill Clinton, el senador Robert Dole, el gobernador de California Pete Wilson y su segundo secretario de estado Henry Kissinger.


El senador Dole había sido parte de una minoría republicana en 1975 que había criticado la decisión de los demócratas de abandonar Vietnam del Sur. En el discurso que dio a las 4,000 personas que asistieron al entierro en Yorba Linda y a los diez millones de televidentes, predijo lo siguiente: “Creo que la segunda mitad del siglo XX será reconocida como la era de Nixon… Nadie conoció mejor el mundo que Richard Nixon y, como resultado, el hombre que nació en una casa construida por su propio padre se convertirá en el arquitecto de la paz más importante de este siglo”. El mismo presidente Nixon creía que el veredicto de la historia dependería de quien lo escribiera y de si sus plumas eran guiadas por las pasiones de las torturas de los estadounidenses y de la experiencia imperfectamente comprendida en Vietnam.